BUENA VOLUNTAD MUNDIAL
 
     
 
Buena Voluntad Mundial es un movimiento fundado en 1932, organizado para establecer rectas relaciones humanas y aportar una solución a los problemas de la humanidad por medio del poder constructivo de la buena voluntad. Las actividades de Buena Voluntad son esencialmente educativas.
 
     
Principos. El trabajo de Buena Voluntad Mundial está basado sobre los principios de la fraternidad, de unidad, de compartir y cooperar – a favor de los derechos y libertades fundamentales expresados por las Naciones Unidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Buena Voluntad Mundial es una organización de servicio mundial sin ninguna discriminación, ya sea de raza, de religión, de ideología o de convicción política o económica.
 
     

Objetivos. Buena Voluntad Mundial tiene tres objetivos principales:

1. Ayudar a movilizar la energía de buena voluntad.
2. Cooperar en el trabajo de preparación para el retorno de Cristo.
3. Educar a la opinión pública sobre las cualidades de los problemas mundiales mayores y ayudar a crear una forma-mental de solución.

 
     
Programa. El programa de B.V.M. es formulado por un grupo internacional establecido en sedes centrales en Nueva York, Londres y Ginebra, en relación con grupos y asociados que trabajan en numerosas partes del mundo.
 
     
Organización. La B.V.M. es una asociación libre de hombres y mujeres de buena voluntad, abiertos a todos quienes sostienen sus principios y objetivos. No son solicitadas ninguna afiliación ni cotización. B.V.M. es una asociación no-gubernamental, acreditada en la Oficina de Información Pública de las Naciones Unidas. Mantiene relaciones informales con algunas Agencias Especializadas y con un gran número de organizaciones no-gubernamentales, nacionales e internacionales.
 
     
 
Movilizar la Buena Voluntad
 
     
 
La esperanza en el futuro se encuentra en las manos de los hombres y mujeres de buena voluntad. Es necesaria una cooperación masiva para hacer efectivo el trabajo de los líderes, administradores, expertos técnicos y especialistas en todos los dominios de la vida. Una opinión pública esclarecida y enfocada puede ser un factor mayor en la reconstrucción del mundo. Pero siempre ha sido raramente utilizada. Hoy, la necesidad esencial es educar la opinión pública mundial sobre la significación de la buena voluntad – esa poderosa energía creadora, ese modo de vida que representa la nota dominante de la nueva civilización de la Nueva Era, en la que estamos entrando. Buena Voluntad Mundial contribuye a esa tarea por medio de:
 
     
Consejos y asistencia a fin de acrecentar la eficacia de los individuos en su servicio.  
   
La cooperación en diferentes acciones de servicio mundial con otras organizaciones y grupos de organizaciones.
   
El sostén aportado a las Naciones Unidas y sus Agencias Especializadas – ese trabajo representa la mayor esperanza para el futuro de la humanidad.
   
Un Programa Educativo a escala mundial, el cual comprende:
   
 

Publicaciones en numerosas lenguas, presentando los principios que se encuentran en la base de las rectas relaciones humanas y el hecho de un Plan divino, el cual constituye una realidad espiritual actuando en los asuntos humanos, dentro de los principales dominios de actividad: educación, religión, finanzas, acontecimientos políticos y mundiales, etc.

 

Un programa de distribución de folletos por el mundo entero, con la ayuda de asociados voluntarios y la cooperación de diferentes grupos.

 

El Boletín de Buena Voluntad Mundial, una publicación trimestral que ofrece informaciones recientes sobre las acciones constructivas, emprendidas en los principales dominios de la experiencia humana.

 

Estudios sobre algunos de los problemas mundiales mayores.

 

Los Comentarios de Buena Voluntad Mundial, un periódico de buena voluntad exponiendo los signos de la civilización de la Nueva Era que está emergiendo, con comentarios sobre diferentes acontecimientos mundiales

 
LA VOLUNTAD AL BIEN
 
 
 
 
Profundamente preocupados por la marcha de los asuntos humanos, numerosas personas se interrogan sobre las formas de contribuir en la solución de los problemas mundiales de manera inédita y práctica. Sin embargo esas personas ignoran con quién asociarse y con qué fines. Se sienten fútiles y no tienen ninguna confianza en las campañas envejecidas y estereotipadas, ni en los “ismos y cultos” de nuevo género. Tiene que ser ofrecido ALGO que, basado en las cualidades esenciales de amor y comprensión, sea suficientemente fundamental como para presentar la promesa de efectos constructivos. La más “contagiosa” de las cualidades humanas que puede ser desarrollada y puesta en acción es la buena voluntad. Los hombres y mujeres de buena voluntad constituyen potencialmente la mayor riqueza que puede contener cada nación. Asociándose y focalizándose de forma correcta, pueden ejercer una influencia considerable sobre la opinión pública.
 
 
Para hacer aparecer ese nuevo día y ese bienestar que es nuestra herencia, no tenemos necesidad de una evaluación complementaria de la condición mundial basada en una ideología o un punto de vista particular. Tenemos más bien necesidad de un profundizado sentido de la realidad, basado en valores espirituales y en una nueva percepción del hombre- esa unidad de vida divina en un universo ordenado y con objetivo.
 
 
Hay seis reconocimientos que pueden proporcionar la base para una comprensión más profunda:
 
La humanidad no sigue un curso al azar o inexplorado- existe un Plan. Ese Plan se inscribe en el propósito más vasto del Cosmos. Ese Plan siempre ha existido. Es elaborado durante los desarrollos evolutivos gracias al impulso particular que de un tiempo a otro han aportado los grandes guías, instructores e intuitivos de la raza humana.
 
El reconocimiento de la existencia de un gobierno espiritual interno del planeta, conocido bajo diferentes nombres como Jerarquía Espiritual, sociedad de Espíritus Iluminados, o Cristo y Su Iglesia, según las diversas tradiciones religiosas. La Humanidad jamás ha sido dejada sin contacto espiritual o línea directiva proveniente del Plan.
 
El acercamiento de lo que en Oriente se llama “Edad de Maitreya”, el cual verá la reaparición entre los hombres del Instructor Mundial, el Cristo, a la cabeza de la Jerarquía Espiritual. Reaparecerá para hacer resonar la nota-clave de la Nueva Era. La esperanza de ese acercamiento está hoy ampliamente extendida.
 
En todas partes del mundo, miles de hombres y mujeres de mente despierta están en relación con el Plan y trabajan para darle forma. La vitalidad de su conciencia percibe a la Humanidad como una unidad interdependiente. La diversidad de sistemas nacionales, religiosos y sociales en los que actúan expresan a sus ojos las vías por las que la humanidad aprende las necesarias lecciones. Por medio de su ejemplo viviente, esos hombres y mujeres dan a la humanidad una nueva y mejor visión de lo que la vida puede ofrecer.
 
El corazón de la humanidad es profundamente sano. Nuestra era se distingue por el crecimiento de la buena voluntad y de los esfuerzos desinteresados. Todas las crisis, guerras y catástrofes del siglo veinte, no han podido aplastar el espíritu humano.
 
El Plan para la humanidad está fundado en los principios del compartir, de la cooperación, de la fraternidad activa -sobre el principio de rectas relaciones entre los hombres y entre las naciones- y la buena voluntad expresada.
 
 
Estos reconocimientos aportan una nueva dimensión a la realidad espiritual, así como una perspectiva a largo plazo en relación con nuestras actuales crisis. Ofrecen la oportunidad de una cooperación en la evolución espiritual de la humanidad y permiten aumentar la capacidad del hombre para la libertad.
 
 
La dificultad del objetivo a alcanzar invita al vasto grupo de hombres y mujeres de buena voluntad a vencer la inercia y a realizar la posición clave que ocupan. Con valentía, expresarán entonces la buena voluntad e iniciarán las acciones apuntando a un nuevo orden mundial.
 
Reproducción autorizada por Lucis Trust