DOCE FESTIVALES ESPIRITUALES
 
Enseñanzas tomadas de los libros de Alice A. Bailey.
Editorial Fundación Lucis. Buenos Aires.

Reproducción autorizada.

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Enseñanzas de El Mo Tibetano y Alice Bailey

 
 
 
 
 
 
Cuando miramos hacia el mundo del mañana y empezamos a preguntar qué estructura deberá asumir la fe de la humanidad y qué edificio erigirá la capacidad de los conocedores para albergar el espíritu religioso del hombre, aparecen tres verdades fundamentales como agregados necesarios al grupo de verdades reveladas:

1. La demostrada existencia de una Jerarquía espiritual cuyo propósito en la vida es el bien de la humanidad. Los Miembros de la Jerarquía son considerados Custodios del Plan divino y expresiones del Amor de Dios.
2. El desarrollo de la Ciencia de Invocación y Evocación como medio y método de acercamiento a la divinidad, la cual derivará de los antiguos hábitos de orar como lo hacen las masas, y de la práctica de la meditación desarrollada por místicos y ocultistas. La plegaria y la meditación son los pasos preliminares para esta ciencia emergente, y lo que se llama vagamente “adoración” es el esfuerzo grupal para establecer alguna forma de acercamiento conjunto a la Jerarquía espiritual, actuando bajo la guía y control del Cristo y relacionado con el centro espiritual más elevado, Shamballa, por intermedio de los individuos más avanzados, así como la humanidad está relacionada con la Jerarquía, por las personas de mente espiritual.
3. La comprensión de que los cielos estrellados, el sistema solar y las esferas planetarias, son todas manifestaciones de las grandes Vidas espirituales, y que la interrelación entre estas Vidas personificadas es tan real y efectiva, como lo es la relación entre los miembros de la familia humana.

La Jerarquía espiritual del planeta, la habilidad del género humano para entrar en contacto con sus Miembros y trabajar en colaboración con Ellos, y la existencia de otra Jerarquía mayor de energías espirituales, de la cual nuestra pequeña esfera planetaria forma parte, constituyen las tres verdades sobre las cuales podría basarse la futura religión mundial.

( La Exteriorización de la Jerarquía, p. 346)

 
“ El nuevo trabajo invocador será la nota clave de la futura religión mundial, y se dividirá en dos partes. Por un lado existirá el trabajo invocador de las multitudes preparadas por las personas espiritualmente orientadas (que trabajan en las iglesias dentro de lo posible, a las órdenes de un clero iluminado), a fin de que acepten la realidad de las inminentes energías espirituales dirigidas a través del Cristo y Su Jerarquía espiritual, y se preparen para formular su demanda de luz, liberación y comprensión. Por otro lado existirá además el hábil trabajo de invocación, tal como lo practican quienes entrenaron sus mentes por la correcta meditación, conocen el empleo del sonido, de las fórmulas de la invocación y pueden actuar conscientemente, enfocando el clamor invocador de las masas, empleando al mismo tiempo ciertas grandes fórmulas verbales, que se darán más adelante a la raza, así como fueron dados el Padre Nuestro por Cristo, y la Gran Invocación en este día y época”

(La Exteriorización de la Jerarquía, p. 348)

 

El establecimiento de ciertos festivales importantes en relación con la Luna, y en menor grado con el zodíaco, reforzará el espíritu de invocación con la resultante llegada de las influencias evocadas. La verdad contenida en toda invocación se basa en el poder del pensamiento y particularmente en su naturaleza, relación y aspectos telepáticos. El pensamiento invocador unificado de las multitudes y el pensamiento enfocado y dirigido del nuevo grupo de servidores del mundo, constituirán una corriente saliente de energía, la cual llegará telepáticamente hasta esos sensitivos Seres espirituales que responden a tales impactos. Su evocada respuesta, emitida como energía espiritual, llegará a su vez hasta la humanidad, después de haber sido reducida a energía mental, y en esa forma dejará su correspondiente impronta en la mente de los hombres, impartiéndoles convicción, inspiración y revelación. Esto ha ocurrido en toda la historia del desarrollo espiritual del mundo y ese ha sido el procedimiento adoptado al escribir las Escrituras del Mundo.


(La Exteriorización de la Jerarquía, p. 349)

   
 
Habrá tres festivales principales cada año, concentrados en tres meses consecutivos, que conducirán, por lo tanto, a un prolongado esfuerzo espiritual anual, afectando el resto del año:

1. El Festival de Pascua. Es el Festival del Cristo viviente resucitado, el Instructor de hombres y el Guía de la Jerarquía espiritual. Es la expresión del amor de Dios. En ese día será reconocida la Jerarquía espiritual que Él guía y dirige, y se pondrá el énfasis sobre la naturaleza del Amor de Dios. Este festival será fijado anualmente de acuerdo a la primera Luna llena de primavera, Aries (en el hemisferio norte), constituyendo el gran Festival Cristiano de Occidente.
2. El Festival de Wesak. Es el Festival de Buda, el intermediario espiritual entre el centro espiritual más elevado, Shamballa, y la Jerarquía. Buda es la expresión de la Sabiduría de Dios, la personificación de la Luz y el indicador del propósito divino. Será fijado anualmente de acuerdo a la Luna llena de Tauro, así como sucede actualmente, siendo el gran Festival de Oriente.
3. El Festival de Buena Voluntad. Será el Festival del espíritu de la humanidad – que aspira llegar a Dios, trata de adaptarse a la voluntad divina y dedicarse a expresar rectas relaciones humanas; será fijado anualmente de acuerdo a la Luna llena de Géminis. En ese día será reconocida la naturaleza espiritual y divina de la humanidad. En este Festival, el Cristo ha representado a la humanidad durante dos mil años y ha permanecido entre la Jerarquía y a la vista de Shamballa, como el Hombre-Dios, el Conductor de Su pueblo y “el Primogénito entre muchos hermanos” (Ro. 8:29). Todos los años, el Cristo, en esta fecha, ha repetido ante la Jerarquía, el último Sermón del Buda. Por lo tanto será un Festival de profunda invocación y demanda; de decidida aspiración, a fin de poder establecer la fraternidad y la unidad humana y espiritual, representando el efecto que produce en la consciencia humana el trabajo realizado por el Buda y el Cristo.

Estos tres Festivales se celebran ya en todo el mundo, y si bien no están relacionados entre sí, son parte del Acercamiento espiritual de la humanidad. Se aproxima el momento en que los tres festivales se celebrarán simultáneamente en todo el mundo, gracias a lo cual se logrará una gran unidad espiritual; los efectos de este gran Acercamiento, tan cercano hoy, se estabilizarán por la invocación unida de toda la humanidad en el planeta.

(La Exteriorización de la Jerarquía, p. 350-351)

   
 
Los restantes plenilunios constituirán festivales menores y serán considerados de vital importancia. Establecerán los atributos divinos en la consciencia del hombre, en la misma forma que los festivales mayores establecen los tres aspectos divinos.
De esta manera, los doce festivales anuales constituirán una revelación de la divinidad y proporcionarán los medios para establecer relaciones, ante todo durante tres meses con los tres grandes Centros espirituales, las tres expresiones de la Trinidad divina. Los festivales menores pondrán de relieve la interrelación del Todo. Así, la presentación de la divinidad saldrá de lo individual y lo personal y pasará al Propósito universal y divino, y así se expresará plenamente la relación del Todo con la parte y de la parte con el Todo.
La humanidad invocará, por lo tanto, el poder espiritual del reino de Dios, la Jerarquía; Ésta responderá y entonces se realizarán los planes de Dios en la Tierra. La Jerarquía invocará en una vuelta superior de la espiral, al centro dual de la Voluntad de Dios, Shamballa, Shangri-Lha, invocando así el Propósito de Dios. La Voluntad de Dios será de este modo complementada por el Amor y manifestada inteligentemente; para esto la humanidad está preparada y la Tierra espera.

(La Exteriorización de la Jerarquía, p.351)