En Abril de 1945, el Maestro Djwhal Khul (El Tibetano), en instrucciones dadas a sus discípulos (A.A.Bailey. Discipulado en la Nueva Era II, 137-39. Buenos Aires. Fundación Lucis, 1970) dio a conocer “La Gran Invocación” para que fuera distribuida públicamente “en el momento de la luna llena de Junio de 1945”, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, como un poderoso instrumento para que los seres humanos pudieran invocar a la divinidad y establecer una relación con ella.

Desde entonces – hace más de 50 años – esta invocación ha sido difundida por personas de todos los credos.

Es un poderoso mántram destinado a facilitar en los hombres la receptividad de diversos tipos de “energía especializada” emanada de elevados centros espirituales entre los cuales se encuentran las de Amor-Sabiduría y Rectas Relaciones Humanas.(A.A. Bailey. La Exteriorización de la Jerarquía. 529. Buenos Aires. Fundación Lucis, 1968).

El valor de este mántram para la invocación de tales energías, con su sonido y ritmo propios, es enfatizado por el Mº D.K. en sus enseñanzas contenida en su libro “La Exteriorización de la Jerarquía” (A.A.Bailey. La Exteriorización de la Jerarquía. 542. Buenos Aires. Fundación Lucis, 1968). “Llamaré nuevamente la atención sobre el hecho de que el poder evocador de la Gran Invocación (empleada ahora por tantos centenares de miles de personas) y el sonido de su ritmo mántrico es crecientemente responsable de este trabajo; una gran parte de la efectividad resultante se debe a que la humanidad emplea este mántram en constante y creciente número, siendo –combinado con su empleo científico por la Jerarquía- fructíferos sus resultados. Debería tenerse aquí en cuenta (citando una antigua frase de los Maestros) que allí “donde está el enfoque se arraigarán las potencias descendentes de acuerdo a la inspiración mántrica”. Esto significa que, debido al esfuerzo de incontables miles de hombres y mujeres de todas partes, las energías que hasta hora sólo podían penetrar hasta la sustancia jerárquica y los niveles del plano mental superior, hoy pueden, por primera vez, arraigarse exitosamente en los niveles físicos densos o, por lo menos, en los niveles etéricos. Esta realidad es mucho más importante de lo que creen.

La Gran Invocación es una plegaria mundial traducida a más de 50 lenguas y dialectos. Es un poderoso medio para ayudar a que el Plan de Dios encuentre su plena expresión sobre la Tierra. Emplearla es un acto de servicio para la humanidad y para el Cristo. Expresa ciertas verdades fundamentales que todos los hombres aceptan corriente y naturalmente:

Que existe una inteligencia básica a la que damos el nombre de Dios.

Que existe un divino Plan de evolución dentro del Universo cuyo poder motriz es el Amor.

Que una gran individualidad denominada por los cristianos Cristo – el Instructor del Mundo – vino a la Tierra hace dos mil años para encarnar ese Amor, a fin de que nosotros comprendiéramos que el amor y la inteligencia son efectos del Propósito, de la Voluntad y del Plan de Dios. Muchas religiones creen en un Instructor del Mundo, reconociéndolo bajo los nombres de: Cristo, Señor Maitreya, Iman Mahdi, el Mesías, Muntazar, Bodhisatva, Krishna, Aquél Que Viene.

Que sólo por medio de la propia humanidad puede ser expresado el Plan Divino.

Por medio de la invocación, de la meditación y de la plegaria, ciertas energías divinas pueden ser liberadas y puestas en actividad. Hombres y mujeres de buena voluntad de todas las creencias y nacionalidades pueden unirse dentro del servicio mundial, llevándole el valor espiritual y la fuerza resolutiva a un mundo atribulado y lleno de conflictos. Por el empleo concentrado y unificado de esta Invocación pueden los hombres alterar los acontecimientos mundiales. El conocimiento de este hecho, científicamente aplicado, puede convertirse en uno de los grandes factores de liberación de la humanidad.

Nadie que emplee esta invocación o plegaria para la iluminación y el amor dejará de producir cambios en sus propósitos de vida y en sus actitudes. “Tal como piensa un hombre en su corazón así es él”.

¿Quiere Ud., pues, utilizar diariamente esta Invocación con tal dedicación y pensamiento?.

Los efectos de la plegaria y de la invocación individual a favor de la luz y del amor pueden ser inmensamente acrecentados si existe en la mente consciente reconocimiento y unión con todos aquellos que utilizan la Gran Invocación diariamente. Muchas personas piden a dos amigos que se unan a ellas cada día dentro de la expresión de esta plegaria mundial para crear un triángulo de afinidad. La fuerza acumulada por los numerosos individuos y pequeños grupos particularmente dedicados a esta actividad, crea, al expansionarse, una “RED” de luz y amor circundando la Tierra.

 
 
SUGERENCIAS PARA EL TRABAJO
 
 
1º. Medite usted unos instantes cada día sobre la Gran Invocación esforzándose por comprender su propio significado. Diga entonces con intención y concentración esta universal plegaria y, al hacerlo, trate de imaginar la Luz, el Amor, y el Poder de Dios penetrando en las mentes y en los corazones de los hombres de toda la Tierra.

2º. Si desea trabajar en forma de triángulo, pida a otras dos personas unirse a Ud. y, al recitar la Invocación, trate de unirse mentalmente a ellas imaginando el triángulo constituido como un eslabón de la “RED” de Triángulos formada por todos aquellos que han decidido realizar este servicio en bien del mundo.

La Gran Invocación no pertenece a religión particular alguna ni a ninguna secta o grupo. Su distribución – a la cual puede usted colaborar – es realizada como un servicio por Buena Voluntad Mundial.